El sector cultural, científico y arqueológico de México se encuentra en estado de alerta máxima tras las recientes advertencias emitidas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los expertos encendieron las alarmas al confirmar que el Templo de Quetzalcóatl, una de las estructuras más icónicas y artísticamente ricas de la zona arqueológica de Teotihuacán, presenta graves signos de desmoronamiento que amenazan su estabilidad estructural.

De acuerdo con los diagnósticos técnicos, los severos daños que padece la estructura de la “Serpiente Emplumada” son atribuidos de forma directa a los efectos del cambio climático, las filtraciones de agua pluvial y la erosión constante provocada por el viento y los cambios bruscos de temperatura. Estos elementos han acelerado la degradación de la piedra y los estucos históricos, desgastando las famosas esculturas de cabezas de serpiente y los relieves que decoran la fachada del edificio.

Ante este panorama, la comunidad arqueológica plantea la necesidad inapelable de un plan de intervención urgente. Entre las acciones prioritarias se encuentra el diseño y colocación de una cubierta protectora integral que logre aislar el monumento de las inclemencias del tiempo. Los especialistas advierten que este proyecto debe ejecutarse a la brevedad, antes de que las afectaciones en los relieves escultóricos sean completamente irreversibles y se pierda un patrimonio invaluable de la humanidad.

Claves de la emergencia arqueológica 🏛️⚠️🌧️

  • Estructura en peligro: El Templo de Quetzalcóatl (o de la Serpiente Emplumada) en Teotihuacán presenta un desmoronamiento acelerado.

  • Enemigos ambientales: Las causas principales del deterioro son el cambio climático, la erosión y las filtraciones constantes de agua.

  • Plan de rescate: El INAH urge a consolidar un proyecto para instalar una techumbre o cubierta protectora sobre la fachada afectada.

  • Daño irreversible: De no actuar rápido, los emblemáticos relieves arqueológicos podrían perderse para siempre debido a la pérdida de consistencia de la piedra.