En una de las operaciones aéreas más contundentes desde el inicio de las hostilidades, fuerzas conjuntas de Estados Unidos e Israel llevaron a cabo este jueves un ataque estratégico contra infraestructura clave en territorio iraní. El objetivo principal fue el puente B1, una de las obras de ingeniería más ambiciosas de la región, que conecta la capital, Teherán, con la ciudad industrial de Karaj.

De acuerdo con reportes de medios estatales y autoridades locales de la provincia de Alborz, el ataque se realizó en dos oleadas consecutivas. El balance preliminar es trágico: al menos 8 civiles perdieron la vida y cerca de 100 personas resultaron heridas, muchas de ellas familias que se encontraban en las inmediaciones celebrando el “Día de la Naturaleza”.

Un golpe a la logística militar Para el Pentágono, el puente B1 no era solo un paso civil; informes de inteligencia señalaban esta estructura como una ruta logística crítica utilizada por el régimen iraní para el transporte de misiles y suministros militares hacia el oeste del país. El bombardeo logró destruir la sección central de la estructura, que se alzaba como el puente más alto del Medio Oriente, dejándolo completamente inoperable.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la autoría del ataque a través de sus redes sociales, compartiendo imágenes de la destrucción y lanzando una advertencia directa a Teherán: “Esto es solo el principio. Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría ser un gran país”.

Irán promete represalias “devastadoras” La respuesta de Teherán no se hizo esperar. El Ejército iraní calificó el ataque como una violación flagrante del derecho internacional y un acto de agresión criminal contra infraestructura civil. El canciller iraní, Abás Araqchí, advirtió que cualquier nuevo ataque contra plantas eléctricas o puentes provocará respuestas “más devastadoras que nunca” contra bases estadounidenses y sus aliados en el Golfo.

Este incidente ha provocado una sacudida inmediata en los mercados globales. Tras conocerse la noticia y los posteriores ataques de represalia iraní contra refinerías en Kuwait y drones en los Emiratos Árabes Unidos, el precio del petróleo Brent se disparó un 8%, alcanzando niveles no vistos en meses.

La comunidad internacional observa con preocupación lo que parece ser el inicio de una fase de “guerra total” en la región, mientras las misiones diplomáticas intentan, sin éxito hasta ahora, frenar la espiral de violencia.