Tras las emociones vividas en la histórica reinauguración del Estadio Azteca, la Selección Mexicana ha vuelto de inmediato a las canchas. El equipo dirigido por Javier Aguirre no concedió día de descanso tras el empate ante la selección de Portugal, iniciando este domingo una sesión regenerativa en su campamento de concentración.

El encuentro de ayer dejó sensaciones positivas, especialmente por las actuaciones individuales de figuras como el guardameta Raúl Rangel y el mediocampista Álvaro Fidalgo, quienes fueron piezas clave para mantener el equilibrio ante la escuadra lusa. Sin embargo, el “Vasco” Aguirre mantuvo los pies en la tierra durante su balance matutino: aunque se mostró conforme con la entrega del grupo, reconoció que aún existen “desajustes normales” en el sistema táctico que deben pulirse con urgencia.

Rumbo al Mundial 2026

El enfoque total de la delegación mexicana se ha trasladado ahora al próximo compromiso internacional frente a Bélgica. Este duelo es parte fundamental de la ambiciosa estrategia de preparación que incluye una concentración extendida de cinco semanas, proyecto que Aguirre defiende firmemente como la clave para que el combinado nacional alcance su pico de rendimiento físico y futbolístico para el inicio de la Copa del Mundo en junio.

El Tri continuará con sesiones a puerta cerrada durante los próximos días, priorizando la recuperación de los jugadores con mayor carga de minutos antes de intensificar la estrategia táctica para medirse a los “Diablos Rojos”.