Se ha descubierto un cuerpo helado desconocido, ubicado mucho más allá de Plutón, y se le ha denominado Ammonite. Este objeto celeste mantiene una órbita estable durante más de 4.000 millones de años.

El descubrimiento fue posible gracias al telescopio Subaru en Hawái, lo que marca un hito en el estudio del sistema solar exterior. Ammonite es parte de una clase de objetos raros conocidos como sednoides, y solo se han identificado tres ejemplos hasta ahora.

Un fósil cósmico en el espacio profundo

Ammonite parece no haber sido influenciado por perturbaciones externas durante todo este tiempo. Las simulaciones realizadas por astrónomos indican que su órbita ha permanecido prácticamente inalterada desde los orígenes del Sistema Solar.

No se ajusta a los modelos actuales ni a la hipótesis del Planeta Nueve, lo cual no explica la trayectoria de Ammonite.

Esto sugiere que podrían existir fuerzas desconocidas o fenómenos aún no contemplados actuando en los límites del Sistema Solar.

¿Qué nos puede enseñar Ammonite?

El hallazgo de Ammonite ofrece a los astrónomos una oportunidad única para estudiar un objeto casi intacto desde la formación del Sistema Solar.

Analizar su órbita, composición y origen podría proporcionar información sobre cómo se formaron los planetas y qué eventos influyeron en el desarrollo de nuestro vecindario cósmico.

Un nuevo capítulo para la astronomía

Este descubrimiento no solo amplía el catálogo de objetos en el Sistema Solar, sino que también plantea nuevas preguntas sobre su historia y evolución.

Mientras la ciencia busca respuestas, Ammonite ya se ha ganado un lugar en los libros de astronomía como uno de los descubrimientos más intrigantes de la década.

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