El presidente interino de Perú, Damián Fernández, ha dejado abierta la posibilidad de que su gobierno ordene el ingreso a la Embajada de México en Lima para detener al expresidente Martín Vizcarra, pese a que se encuentra allí bajo asilo político. Esta declaración ha desatado fuertes tensiones diplomáticas en la región.

Vicuña cuestiona uso del asilo político

En una entrevista con el diario El Comercio, el mandatario afirmó que el asilo otorgado por México ha sido “mal utilizado”.

“Si se tiene que ingresar a la Embajada mexicana, se hará”, dijo Vicuña, al asegurar que su gobierno no ha decidido aún si concederá el salvoconducto solicitado por México.

Vizcarra permanece en la sede diplomática desde hace casi tres semanas, luego de que el gobierno mexicano le concediera asilo. Para abandonar el país, requiere un salvoconducto aprobado por Perú, el cual todavía está en evaluación.

El presidente insistió en que actuará conforme a tratados internacionales, pero manifestó su molestia:

“Consideramos que se ha distorsionado un principio y debemos mostrar nuestra incomodidad como país por el mal uso del asilo político.”

Orden de captura internacional contra Vizcarra

La controversia se intensificó el viernes 21 de noviembre, cuando la justicia peruana dictó prisión preventiva de cinco meses y captura internacional contra Vizcarra. El juez argumentó que existe un riesgo “palpable” de fuga, tras su inasistencia a controles biométricos y audiencias judiciales.

Vicuña aseguró que su gobierno aún evalúa los pasos a seguir:

“Vamos a meditar y mucho. Toda acción debe pensarse conforme a las limitaciones y compromisos internacionales que tenemos. Soy una persona abierta a todo tipo de posibilidades.”

Vicuña responde a críticas internacionales

Ante la posibilidad de que el operativo genere rechazo global —como ocurrió en abril de 2024 cuando Ecuador irrumpió en la Embajada de México— Vicuña sostuvo que no teme a las repercusiones.

Cuando se le consultó sobre el mensaje del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien advirtió que retiraría su embajada si Perú “agredía” la sede mexicana, Vicuña respondió:

“A palabras necias, oídos sordos.”

El mandatario peruano reiteró que no dudará en actuar:

“No me tiembla la mano para tomar decisiones. Sé lo que tengo que hacer y lo medito bien. No tengo ningún tipo de temor.”

Además, culpó a gobiernos anteriores por permitir “excesos” que, afirmó, han lesionado relaciones diplomáticas con otros países.

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