Los riñones tienen funciones vitales en el cuerpo, como eliminar toxinas, regular la presión arterial y equilibrar los niveles de minerales y electrolitos en la sangre. Sin embargo, una alimentación inadecuada puede poner en riesgo su funcionamiento, especialmente en personas con enfermedades como hipertensión o diabetes.

Según expertos en salud renal y estudios científicos, existen ciertos alimentos que es mejor limitar o eliminar para prevenir problemas como insuficiencia renal o cálculos. Aquí te presentamos tres de los más perjudiciales:


1. Gaseosas azucaradas

Las bebidas azucaradas, especialmente las gaseosas, representan una amenaza para la salud renal. Contienen ácido fosfórico, que puede alterar el equilibrio mineral del cuerpo y favorecer la formación de cálculos renales. Además, aportan grandes cantidades de azúcar y sodio, lo que contribuye al desarrollo de hipertensión, diabetes tipo 2 y obesidad, tres factores directamente asociados con el deterioro de los riñones.


2. Carnes rojas y embutidos

El consumo excesivo de proteínas animales, especialmente carnes rojas y embutidos, puede sobrecargar los riñones. Al metabolizarse, estas proteínas generan ácido en la sangre, lo que obliga a los riñones a trabajar más para eliminarlo.

Además, los embutidos suelen ser ricos en sodio y conservantes, lo que eleva la presión arterial y daña los vasos sanguíneos renales. Expertos recomiendan moderar su consumo para prevenir complicaciones como la acidosis metabólica, una afección frecuente en la enfermedad renal crónica (ERC).


3. Alimentos fritos y procesados

Los productos ultraprocesados —como comidas congeladas, snacks salados o frituras— están cargados de grasas saturadas, sodio y aditivos químicos que afectan negativamente a los riñones. Estos alimentos carecen de nutrientes esenciales como magnesio, potasio y antioxidantes, necesarios para mantener una función renal saludable.


¿Qué alimentos sí ayudan a cuidar los riñones?

Una dieta renal saludable incluye alimentos frescos, ricos en nutrientes y bajos en sodio. Algunos recomendados son:

  • Agua (la hidratación es clave)
  • Frutas y verduras
  • Huevos (en cantidades moderadas)
  • Legumbres, granos integrales y grasas saludables

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