Después de participar en Supernova Striker, la actriz Gala Montes sorprendió a sus seguidores al compartir un mensaje emotivo en redes sociales, donde habló sobre una etapa difícil marcada por ansiedad, depresión y adicción a la marihuana.

Su publicación se dio poco después de su combate con Alana Flores, el 17 de agosto. Aunque perdió el combate, Montes expresó respeto hacia su oponente:

“Me duele la mandíbula. Tienes un futuro brillante por delante, te deseo todo el éxito del mundo, con todo el corazón”.

Fue su sinceridad y vulnerabilidad lo que más impactó a sus seguidores. Montes reveló que en los últimos meses ha enfrentado una etapa emocionalmente difícil:

“Me han pasado muchas cosas personales MUY dolorosas, lo cual me orilló a sentirme muy sola, con ansiedad, depresión… Estaba desesperada y por ende terminé enganchándome con…”, escribió, acompañando el texto con un emoji relacionado con la marihuana.

El deporte como vía de recuperación

Gala Montes, quien también participó en La Casa de los Famosos México, explicó que el entrenamiento físico fue crucial para su proceso de recuperación. Más allá del resultado del combate, considera que su progreso personal es lo más importante.

“Las drogas y el amor no se mezclan. O sueltas lo que más amas por las drogas, o lo que más amas te soltará por las drogas. ¡Tú decides!”, advirtió, dejando un mensaje claro sobre los riesgos de las adicciones y las relaciones emocionales.

Su testimonio se suma a una creciente lista de figuras públicas que, tras experiencias mediáticas intensas, deciden hablar con franqueza sobre los desafíos de la salud mental, visibilizando temas que suelen quedar fuera del foco de los reflectores.


¿Por qué la marihuana puede volverse adictiva?

La marihuana contiene THC (tetrahidrocannabinol), su principal componente psicoactivo. Este actúa sobre el sistema endocannabinoide del cerebro, afectando funciones como el placer, la memoria, la concentración y la percepción del tiempo.

Aunque es considerada menos adictiva que otras sustancias, su uso prolongado y frecuente puede generar dependencia, especialmente cuando se desarrolla tolerancia y se requieren dosis mayores para obtener el mismo efecto. Al intentar dejarla, muchas personas experimentan síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad, insomnio y disminución del apetito.

El riesgo de adicción varía según la edad de inicio, la frecuencia de consumo y factores genéticos o ambientales. En particular, los adolescentes y jóvenes adultos son más vulnerables, ya que su cerebro aún está en desarrollo. Estudios estiman que aproximadamente una de cada diez personas que consumen marihuana de forma regular desarrolla dependencia.

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