El magnesio es un mineral crucial para el correcto funcionamiento del organismo. Participa en más de 300 reacciones bioquímicas, entre ellas la producción de energía, el buen desempeño muscular y nervioso, la salud ósea y la regulación del ritmo cardíaco. Sin embargo, muchas personas no logran alcanzar los niveles recomendados debido a dietas deficientes en alimentos frescos y abundantes en ultraprocesados.

¿Cuánto magnesio necesitamos?

Según el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. (NIH), la ingesta diaria recomendada es:

  • Hombres adultos: 400–420 mg
  • Mujeres adultas: 310–320 mg
  • Embarazo y lactancia: hasta 360 mg

El nivel saludable de magnesio en sangre está entre 1,7 y 2,2 mg/dl.

Principales fuentes naturales de magnesio

El magnesio se encuentra principalmente en alimentos vegetales. Estas son algunas de las fuentes más destacadas:

  • Semillas de calabaza: 262 mg por 30 g
  • Almendras: 80 mg por 28 g
  • Espinaca cocida: 78 mg por media taza
  • Anacardos: 74 mg por 28 g
  • Frijoles negros: 60 mg por media taza
  • Chocolate negro (70-85% cacao): 65 mg por onza
  • Palta (aguacate): 44 mg por unidad
  • Legumbres (lentejas, garbanzos): 35-50 mg por media taza
  • Arroz integral o pan integral: ~46 mg por porción
  • Banana: 32 mg por unidad mediana

El agua potable también puede aportar magnesio, dependiendo de su origen.

Una dieta equilibrada con vegetales, cereales integrales, frutos secos y legumbres permite alcanzar fácilmente las necesidades diarias. Por ejemplo, una porción de espinaca, una banana y una onza de almendras aportan aproximadamente 190 mg de magnesio, cubriendo cerca del 60% del requerimiento diario para mujeres.

¿Cómo saber si falta magnesio?

Aunque las deficiencias graves son poco comunes, hay síntomas a los que conviene prestar atención:

  • Cansancio y fatiga constante
  • Calambres o espasmos musculares
  • Insomnio y mal descanso
  • Náuseas, pérdida de apetito
  • Palpitaciones o presión arterial irregular
  • Ansiedad o dificultad para manejar el estrés

Factores como la mala alimentación, enfermedades intestinales, alcoholismo, ciertos medicamentos o la edad avanzada aumentan el riesgo de déficit.

¿Y si hay exceso?

El exceso de magnesio, generalmente por abuso de suplementos, puede causar hipermagnesemia, con síntomas como debilidad muscular, náuseas o alteraciones cardíacas. Por eso, la suplementación debe hacerse siempre bajo supervisión médica.

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