Florinda Meza, viuda de Roberto Gómez Bolaños, ha vuelto a generar controversia en una entrevista para Ventaneando, donde habló sobre sus sentidos altamente desarrollados y cómo los utiliza para expresar amor a sus seres queridos.
Una muestra de cariño… poco común
En la conversación, Meza reveló que su forma de demostrar afecto incluye lamer a las personas que quiere. “Yo lamo a la gente. A Ofelia le daba besos y la lamía, y me decía: ‘Ay, niña, pareces gato’. Cuando quiero a alguien, lo hago, porque cada persona tiene un saborcito distinto”, comentó entre risas.
La frase rápidamente se viralizó, generando reacciones de sorpresa y desconcierto en redes sociales. A pesar del revuelo, la actriz aseguró que este gesto es parte de su gran sensibilidad sensorial y es simplemente una expresión genuina de cariño.
El recuerdo de Chespirito sigue presente
Además de esta confesión, Meza habló sobre cómo ha mantenido viva la memoria de Roberto Gómez Bolaños. Mencionó que mantiene relación con Cecilia Gómez, una de las hijas del comediante.
“A Cecilia sí, estuvo en la casa cuando le di ropa de Roberto para Alejandro, su hijo, que venía a visitarnos mucho, venía a quedarse aquí con su abuelo”, relató. Lejos de afectarle emocionalmente, aseguró que esos encuentros le resultaban reconfortantes: “Es un poquito como tenerlo todavía”.
Incluso sus mascotas parecían identificar a las personas cercanas a Chespirito por el olor: “Mis perritos, que Bruno lamió a Graciela y a Paulina, saben y huelen igual que Roberto. Aunque se pongan perfume, yo tengo un olfato extraordinario”, afirmó.
“Debí ser espía”, bromeaba Roberto
En la entrevista, Meza recordó que su esposo solía hacer bromas sobre sus sentidos altamente desarrollados: “Roberto decía que yo debí haber sido espía, por el oído, la vista y el olfato que sigo teniendo muy buenos”.
Amor sensorial
Aunque sus declaraciones han desatado una ola de comentarios, Florinda Meza reafirma que expresar amor con todos los sentidos —incluso el gusto— es algo natural para ella. Y concluye: lo importante es amar, recordar y sentir, incluso de formas poco convencionales.














































































































































































































